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| Correr el riesgo para ganar el partido |
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Autor : César Cantuarias Ch. Gerente de Desarrollo de Negocios Grupo COASIN
Lecturas : 1 |
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Muchas son las estrategias que las organizaciones usan para incorporar
tecnología. Las empresas que transfieren tecnología o proveedoras, también
desarrollan tácticas para hacer dicha transferencia. Ambas, definen su
estrategia de acuerdo al recurso humano del que disponen.
En el fútbol, jugar a la defensiva o ataque también es una estrategia que
responde a la disponibilidad del capital humano. La frase ‘joga bonito’
acuñada por los brasileños, depende del recurso humano, al que se le
denomina talento. Generar un cerrojo, como en el caso de la defensa Suiza,
también es una estrategia, no necesariamente aceptada por todos, pero que
funciona como tal.
Qué tiene que ver esto con la tecnología. ¡Mucho!, porque en el rediseño de
procesos de negocios, cuando se definen variables para cambios sustanciales,
muchas de estas definiciones son habilitantes dado las nuevas tecnologías.
Estos cambios generan pequeñas ventajas competitivas de corto plazo que
deben ser actualizados, ya que la tecnología siempre entrega nuevas
opciones.
¿Qué hace entonces que las organizaciones se comprometan con este desafío en
pos de la excelencia de calidad de servicio como eje de su quehacer diario y
de los beneficios que esto genera? La respuesta está en los equipos de
trabajo, la administración del talento, en concordancia con la estrategia a
usar.
Una estrategia tecnológica ofensiva, lleva a los talentos a asumir los
desafíos que sus objetivos de rediseño requieren con cuotas de conocimiento
y sacrificio. Algo así como correr 10 Km de conocimiento tecnológico por
tarea implementada; con entrenamiento, capacitación y práctica permanente.
Frente a estos riesgos hay un premio: obtener un posicionamiento superlativo
en relación a la competencia con una estrategia ofensiva que incorpora
tecnología habilitante y condiciones de rediseño.
Para lograr este premio, los talentos deben estar conducidos por un líder
que comparta el conocimiento y las cicatrices de la experiencia, que conozca
las variables endógenas y exógenas del juego; algo así como las competencias
de sus jugadores y las tácticas de sus contendores o las tecnologías que
habilitan un resultado y las que no.
Al final optar por una estrategia tecnológicamente disruptiva e innovadora,
genera un mayor nivel de satisfacción y crecimiento cuando con ésta se logra
el éxito. Al igual que una estrategia ofensiva permite acceder a una segunda
ronda en un Campeonato Mundial de Fútbol. Ambas tienen un factor común, la
administración adecuada de talentos y recibir el premio por correr el
riesgo.
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